Ultimamente he estado recordando con cierta nostalgia la forma en que los locutores solíamos desempeñar nuestro trabajo. En primer lugar nos saludabamos en vivo; nos encontrábamos más seguido en los estudios de grabación, y lo más importante: !Interactuábamos frente al micrófono! Eramos citados a la misma hora y grabábamos nuestros personajes enriqueciendonos del sentido de las escenas al contar con la retroalimentación inmediata de nuestros diálogos. Era divertido y nos permitía incluso improvisar aportando siempre algo más.  Hoy es raro que esto suceda. Los tiempos han cambiado, la tecnología paradójicamente nos acerca pero también nos aleja. Gracias a ella enviamos nuestro trabajo y somos escuchados- e incluso contratados- desde los lugares más recónditos. No obstante, muchas veces no conocemos y seguramente nunca veremos en persona a los productores, creativos y clientes que solicitan nuestra voz.

El mundo cambia y debemos adaptarnos para aprovechar las ventajas y los nuevos alcances que existen; yó lo hago,  estoy actualizada; puedo enviar mis audios tan rápido y lejos como sea necesario, me encargo de mis niveles de sonido, ediciones, manejo del software, la conversión a los formatos y terminos que solicite el cliente, y es maravilloso… Pero debo admitir que ésta mañana en mi estudio al realizar mi trabajo, me sentí un poco sola, extrañé las antesalas donde los compañeros platicábamos y nos poníamos al día sobre cualquier tema.

Son los tiempos modernos, sabemos sobre las actividades y trabajo de los demás-el facebook nos lo permite -, ahí estamos todos, hablando sobre nosotros mismos o sobre cualquier situación importante o trivial; mostrando fotos y compartiendo mucho más de lo que alguna vez imaginamos, pero insisto, nunca será como ver de frente una  sonrisa, compartir y estrechar la mano de los colegas.